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Trasteros al mejor postor

En países como Estados Unidos siempre han existido los self storage, conocidos más popularmente en nuestro país como trasteros. Hasta hace unos años, los trasteros en España eran cosa de las viviendas que disponían o no de ellos, pero debido a la demanda de espacios independientes para guardar todo aquello de lo que no queremos desprendernos y no podemos tener en nuestra vivienda, este tipo de negocios experimento un boom y un crecimiento que aun, no cesa.

Gracias a los trasteros que podemos encontrar en cualquier parte de la ciudad, sin necesidad de desplazarse demasiado, es posible disponer de un espacio en el que guardar nuestras pertenencias sin miedo a perderlas o que se estropeen. La versatilidad de los espacios y el hecho de poder acceder a ellos en cualquier momento, han dado como resultado un servicio con mucha demanda.

Alquilar un trastero es fácil, solo tienes que pasarte por uno alguno, como Trastero box, consultar las condiciones, elegir el espacio más adecuado a tus necesidades y pagar la tarifa establecida. Los costes no suelen ser elevados y van en función de los metros cúbicos contratados. Si cumples con tus pagos, ellos, cumplirán con su trabajo y guardarán tus cosas. Pero ¿qué ocurre si no pagas? Aquí entra en juego otra aportación estadounidense: los trasteros pueden ponerse a subasta.

Los trasteros son utilizados tanto por empresas como particulares. Para acceder a ellos, hay que formalizar un contrato de alquiler, en el cual se establecen una serie de clausulas que conceden a la empresa la potestad sobre el mismo y los enseres en el guardados, en según que circunstancias.

Parece ser que, en Estados Unidos, el abandono de trasteros es habitual, así como los impagos. Razón por la que sus leyes, permiten a las empresas tomar posesión de los inmuebles y su contenido. Aunque en España todavía no estamos a ese nivel, al otro lado del charco, existe tal demanda de trasteros que la mayoría de ellos están ocupados. Dicha situación, hacia necesario poder desocupar los inmuebles desatendidos o cuyos arrendadores no cumplían con los pagos, para poder ponerlos en funcionamiento. De esta manera, surgió la idea de poner los trasteros a subasta.

Esta genialidad, es posible en España. La idea de subastar los enseres abandonados a su suerte en un trastero, cumple una triple función: desaloja los espacios pudiendo ser alquilados nuevamente, permiten recuperar el dinero perdido por la falta de pago y hace feliz a quien gana la subasta.

Como funciona la subasta de trasteros

Para que una empresa de trasteros pueda subastar el contenido de los mismos, tienen que darse unas circunstancias. Como es lógico, no pueden llegar y deshacerse de las pertenencias de sus clientes sin más. A ellos les interesa tener clientes contentos y satisfechos con el servicio y a los clientes, tener sus cosas a buen recaudo sin miedo a que se las quiten o deterioren. Por lo tanto, para que los propietarios de los trasteros, decidan ponerlos a subasta deben darse las circunstancias apropiadas: impagos de las cuotas o abandono sin previo aviso. En estos casos, los artículos que se encuentran en el trastero pueden ser vendidos al público mediante una subasta.

Es bastante frecuente y habitual que las empresas de trasteros realicen subastas. Son una excelente manera para recuperar las pérdidas derivadas de los impagos, al mismo tiempo que vuelven a tener disponible el espacio.

Antes de que se realice la subasta, los asistentes, deben conocer las reglas que la empresa haya establecido. Después de conocer esas bases sobre las que se va a ejecutar la subasta, los postores, pueden examinar el contenido de los trasteros que van a ser subastados. Esto se hace sin entrar dentro del trastero, desde la puerta, pudiendo tomar nota del contenido.

Cuando cada postor a examinado el trastero, se inicia la subasta en vivo y todo el conjunto de artículos que se encuentran en el interior de cada trastero, se venden en lote, al mejor postor. Al contrario de lo que sucede en una subasta convencional, no se puja por un solo artículo. La oferta se hace por el contenido total del trastero.

Este tipo de subastas, se anuncian en las páginas webs de los trasteros, mediante un anuncio en un periódico e incluso en el mismo BOE o boletín de la ciudad en cuestión. Se trata de subastas públicas, abiertas al público general. Por norma general, los asistentes a las subastas, ejercen de inversores, pues la intención es hacerse con el botín para, después revenderlo y obtener ganancias.

Negocios que se dedican a la compraventa de artículos de segunda mano, suelen encontrar en estas subastas, suficiente material para hacer funcionar sus negocios.

El paso a paso de la subasta

Las subastas tienen algo emocionante. Generan esa incertidumbre que surge del desconocimiento sobre el resultado final. No sabes lo que van a ofrecer los demás y eso, genera emoción y ansiedad, por si van a pujar más alto que tú. En el caso de la subasta de trasteros, no es diferente. Dentro de estos lugares, pueden encontrarse auténticos tesoros (autentica basura también, no nos engañemos) con los que no contabas, pues han pasado desapercibidos en la inspección previa.

Veamos como se produce la subasta en los trasteros, por si decidimos participar en una, saber a que nos enfrentamos.

En primer lugar, los convocantes de la subasta, es decir los dueños del trastero o sus empleados, esperan a los postores. Unos diez o quince minutos antes de que se de inicio a la subasta. Se les pide que se registren y se les asigna un número. El postor deber acreditar su identidad presentando una identificación oficial. Algunos postores pueden estar exentos de pagar impuestos si disponen de la licencia de reventa adecuada. En el momento del registro, debe recibir una notificación impresa de las reglas y condiciones de la subasta. Una de esas reglas, comunes y habituales de las subastas, es que el comprador debe pagar en efectivo, aunque va en función de cada empresa.

La puerta del trastero que va a ser subastado, permanecerá cerrada hasta que llegue el momento de la licitación. Una vez, la puerta se abre, los postores, pueden echar un vistazo al contenido. Solo puede verse el contenido desde la puerta, no pueden acceder ni manipular la mercancía. Las linternas son bienvenidas para poder iluminar el interior y ver mejor el contenido.

Por norma generalizada, las subastas se realizan en vivo y las lleva a cabo un subastador que será el encargado de aceptar las subastas y empezar la oferta al precio que considere. Se van anotando las ofertas y los postores indican la suya agitando la tarjeta numerada que se les entregó al hacer el registro. Las pujas van aumentando a medida que el subastador va preguntando quien puja más hasta que cesan las ofertas y gana el mejor postor. Es decir, el que ha pujado más alto.

Las ofertas varían según la mercancía, la cantidad y la competencia.

Que pasa después de la subasta

Tras efectuar la puja y resultar ganador de la subasta, el comprador del contenido del trastero, dispone de un margen de tiempo reducido para efectuar el pago. Es muy habitual que el pago se requiera en el momento de finalizar la subasta o, como mucho al día siguiente. El método de pago, suele ser el efectivo, aunque las empresas son quienes determinan este aspecto, por lo que los asistentes deben conocer de antemano las opciones de pago disponibles.

En función de las leyes aplicables al procedimiento, puede ser cobrado un impuesto a las ventas. Tras hacer el pago efectivo, los postores que hayan ganado sus pujas, cuentan con un periodo de tiempo establecido para retirar el contenido del trastero.

Una recomendación para las empresas de trasteros y que puedan evitar hacer ventas indebidas que conlleven consecuencias legales, es que realicen tantos intentos como sea posible para comunicarse con los inquilinos. Notificaciones, correos electrónicos o cualquier método que deje constancia de que se han producido esos intentos de comunicación por parte de la empresa. De esta manera, se protege al propietario del trastero de caer en una ilegalidad por vender algo que no es suyo y al comprador por participar en la transacción.

La adquisición de artículos de todo tipo mediante la subasta de trasteros, puede ser todo un acierto. Estos locales, pueden albergar tesoros ocultos, objetos interesantes y artículos que sean útiles. La mayoría de las cosas que se guardan en los trasteros, están en perfecto estado, suelen tener todavía una vida útil y estar bien conservadas. De otra manera, habrían terminado en la basura.

Muebles, juguetes, material deportivo o de cualquier tipo, electrodomésticos, todo cabe en un trastero. Menaje, ropa de hogar, ropa de otras temporadas y objetos que ya no se pueden encontrar por su antigüedad. Sin duda, los trasteros en subasta, pueden ser una excelente inversión para las tiendas de segunda mano o una forma de adquirir objetos a bajo coste. Según lo que se pretenda adquirir, puedes acudir a subastas de trasteros más pequeños o más grandes. Lo que esta claro es que la experiencia promete. Quien sabe lo que puedes encontrar entre los trastos, de un trastero.

 

 

 

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