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Consejos para elegir la mejor manta eléctrica

Gracias a las resistencias calefactoras podemos tener cualquier equipo eléctrico que genere calor, como los calefactores de aire, las mantas eléctricas y las estufas.

Para evitar las dolencias musculares opta por una manta eléctrica, porque tiene un efecto relajante para nuestros músculos. También sirve para calentarnos en temporadas de frío.

Para que funcione conéctala a una toma de corriente y gracias a su resistencia eléctrica se produce el calor. Si tienes algún tipo de dolor, debes colocar la manta eléctrica sobre la piel seca y en el lugar de la dolencia.

Para evitar los dolores también puedes realizar unos leves estiramientos en la zona muscular. También es importante dormir en una cama medianamente dura y estable.

Es aconsejable no superar los 30 minutos seguidos, lo mejor es usar la manta eléctrica varias veces al día, cada 2 o 3 horas en sesiones de 10 minutos.

Si dejas la manta eléctrica encendida durante demasiado tiempo puede causar quemaduras, sequedad en la piel o irritación.

Cuanta más potencia eléctrica tenga la manta, se calentará con mayor rapidez.
Los profesionales de Nugar Resistor Technology, expertos en resistencias eléctricas, resistencias de frenado y calefactoras, explican que un modelo normal de manta eléctrica suele tener entre 60 y 160 vatios.

Este tipo de manta eléctrica suele alcanzar entre los 20 y los 40 grados. Antes de adquirir este producto debes tener en cuenta el uso que vayas a darle y para qué la necesites.

Muchas personas compran esta manta para estar calentitos en el sofá, pero otras recurren a ella porque sufren alguna dolencia.

El diario El Confidencial informa que
«existen muchos tipos de mantas eléctricas con diferentes variedades entre las que destacan de tipo lumbar, cervical, para la espalda, de tamaño grande, pequeñas, especial para embarazos, portátiles o de viaje, profesional, con batería, de bajo consumo, sin cables, con temporizador, lavable, para pies, con cable USB, para animales, programable, etc».

Escoge una manta con un tejido que sea agradable al tacto y es importante que la funda se pueda lavar. En el mercado encontrarás modelos de lana, de fibras de poliéster y de forro polar.

Aunque no debes lavarla con demasiada frecuencia y tampoco puedes utilizar la manta eléctrica cuando esté mojada o húmeda.

Te recomendamos que elijas un modelo que incorpore un sistema de protección contra el sobrecalentamiento y que cumpla las exigencias de seguridad y las normas en vigor, entre ellas, la norma UNE-EN 60299.

El consumo de electricidad de esta manta depende del tiempo que se utilice y de la tarifa eléctrica que tengas, pero el costo de la electricidad utilizada es relativamente bajo.

Las ventajas de la manta eléctrica son las siguientes:

-Calma los dolores musculares y menstruales.

– Reduce el estrés porque tiene un efecto relajante.

-Favorece el descanso.

-Previene la hipotermia en situaciones en las que la temperatura ambiente es muy baja.

-Mejora la circulación sanguínea en las extremidades.

Hay modelos que tienen las siguientes funciones:

Apagado con temporizador: Aporta seguridad y limita el consumo eléctrico.

Calor regulable por zonas: Puedes ajustar una temperatura diferente en distintas partes del cuerpo.

Encendido diferido: Esta opción es idónea para calentar la cama antes de irte a dormir.

Pantalla luminosa: En la oscuridad puedes ver los niveles de temperatura.

Los materiales de una manta eléctrica son:

De lana: Esta manta favorece la absorción de la humedad y tiene un aislamiento térmico natural. Es mejor lavarla en seco y su precio es más elevado que el de una manta compuesta por material sintético.

De fibras de poliéster: Es suave, ligera y aislante.

Polar: Es agradable y muy suave. La manta eléctrica polar se puede lavar a máquina.

¿Frío o calor?

Muchas personas no saben si optar por el frío o calor cuando tienen dolencias musculares. La Fundación Española de Reumatología explica que el frío agrava las enfermedades que tienen su origen en los músculos, porque estimula la contracción muscular.

La anestesióloga María de Madariaga, coordinadora de la Unidad de Dolor de los hospitales Infanta Sofía y HM Torrelodones (Madrid), informa que “el calor tiene un efecto antiinflamatorio, drenante, relajante muscular y puede reducir la rigidez articular, por todo lo cual alivia el dolor”.

Es aconsejable aplicar calor en los siguientes casos:

-Dolor de una articulación sin golpe ni torcedura, por ejemplo, en la artrosis de rodilla.

-La contractura o dolor miofascial que aparece en el dolor cervical crónico.

-Dolor abdominal tipo cólico.

– Dolor menstrual y de riñones por un cólico.

-Dolor lumbar.

Si tienes dudas lo mejor es que consultes a tu médico o al fisioterapeuta, ya que estos especialistas te pueden aconsejar.

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