Un catering para contentarlos a todos

El catering para eventos en Madrid ha crecido una barbaridad en los últimos años. Al contrario que antiguamente, las nuevas líneas de explotación del negocio han avanzado en favor de una liberalización, en el sentido de que ahora se contratan servicios de catering para llevar a cabo multitud de celebraciones, y no solo comidas o encuentros de negocios o cocteles de bodas y bautizos, como se hacía hace unos años. La tendencia al alza de este tipo de gastronomía para celebraciones tiene lugar debido a la expansión de sus posibilidades culinarias y a la sofisticación de sus ofertas, tanto en los servicios que se prestaban con anterioridad como en los incorporados más recientemente al catálogo de eventos que suelen cubrir estas empresas de catering.

En los últimos años del siglo pasado era muy común que en bodas, bautizos y comuniones se llevase a cabo una especie de recibimiento en el que un cóctel se convertía en la modalidad gastronómica preferida. Los invitados pasaban un rato distendido mientras socializaban entre ellos y el catering pasaba entre las personas presentes ofreciendo pequeños canapés o tentempiés que servían como aperitivo para la comida posterior de celebración, normalmente en el salón reservado para los invitados.

El catering para bodas solía consistir únicamente en esos pequeños aperitivos, normalmente canapés de diverso tipo o una selección de entremeses variados y de calidad que hacían la espera más corta a los invitados. En ese espacio de tiempo, los novios o la familia más cercana aprovechaba, generalmente, para realizar las fotos en el lugar o incluso para cambiarse, en caso de tener segundo traje o vestido para la celebración, algo que, en cierto modo, también se puso muy de moda. Una vez en el salón los novios, el catering daba paso al menú de boda.

Con la modernización de los tiempos, el uso del catering también se ha visto modificado. De este modo, en los últimos años ha comenzado a proliferar una tendencia por la que los contratantes de este servicio lo ofrecen en diversidad de celebraciones, eliminando así la antigua barrera que parecía haberse instalado en torno al catering como gastronomía y servicio exclusivamente reservado a celebraciones y eventos de carácter muy especial y específico. En la actualidad, sin ir más lejos, el catering para cumpleaños en Madrid se ha visto aumentado en un porcentaje elevadísimo, por lo que ha pasado de ser una opción casi remota a convertirse en una prioridad para muchos clientes, que prefieren la comodidad de un buen servicio de calidad antes que quebrarse demasiado la cabeza con la elección de un restaurante o la preparación propia de un menú o una suerte de catering personal.

Otro de los grandes elevadores del catering para eventos en Madrid han sido las reuniones de empresa, que en la mayoría de casos se resuelven con un copioso desayuno de empresa o un catering basado en el café y la bollería de calidad y sofisticación. El uso de estos servicios por parte de las empresas ha propiciado que cada vez sean más las empresas de catering que se especialicen e incorporen esta oferta en sus catálogos. De esta manera, la consecuencia es sencilla y obvia: un aumento de los tipos de servicio y, con ello, del prestigio y la diversidad del mismo.

Tal vez ese sea uno de los motivos, o de las causas, más bien, que esté llevando a que, en los últimos meses, se empiece a ver un creciente interés en la contratación de servicios de catering a domicilio en Madrid y Barcelona –sobre todo, aunque el resto de ciudades también se acercan a este servicio– para todo tipo de fiestas privadas, celebraciones e incluso las clásicas comidas o cenas familiares sin ningún motivo especial para su celebración.

El prestigio se adquiere con el esfuerzo, el trabajo y los resultados. Y es evidente que, en ese sentido, las grandes firmas de catering contribuyen a que la reputación de esta modalidad gastronómica haya crecido hasta convertirse en una de las opciones preferidas y prioritarias a la hora de organizar un evento, sea del carácter que sea. Un buen catering se adapta a bautizos, comuniones y bodas tanto como a comidas empresariales o despedidas de soltera.