La posibilidad de un reloj

La posibilidad de un reloj

“Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos, caminito de Belén…” La Navidad ya está aquí otro año. Holanda ya se ve, como dice esta alegre versión del villancico, y como todos los años empezamos a pensar en los regalos. Como este año los bolsillos están un tanto afectados –aunque años atrás ya ocurría– hay que buscarse las mañas para llegar y sorprender sin hacer un agujero a la economía.

El reloj siempre ha sido un clásico en estas fechas. Y, al contrario de lo que podemos pensar, no sale tan caro. Existen algunas tiendas y web en las que comprar relojes baratos es sencillo y puede arreglarnos el compromiso. Elegante, sencillo, cuidado, el reloj es un regalo ideal, tanto para hombres como para mujeres. Además, ¿quién no lleva un reloj en estos tiempos, en los que la prisa está a la orden del día en todas las ciudades?

Siempre que pienso en regalar un reloj recuerdo las famosas palabras del escritor Julio Cortázar en el Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj. “Cuando te regalan un reloj, te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire.” Qué belleza, ¿verdad? El texto del escritor argentino ahonda, precisamente, en esa prisa y en ese imperio del tiempo en el que se han convertido las sociedades contemporáneas: “te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa […], te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días […], te regalan la necesidad de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico…”.

Probablemente este fragmento del escritor bonaerense, eterno buscador de la Maga, sea el más bello que se haya escrito sobre cómo el tiempo influye en nuestra percepción de la vida y en nuestro día a día. Y como, en definitiva, nos hace esclavos de él. En este caso, el autor de Rayuela (1963) simboliza esta especie de esclavitud o pleitesía de los seres humanos respecto al tiempo mediante el reloj que todos nos colgamos de la muñeca.

Sin embargo, regalar un reloj sigue siendo una obra bella. Total, ya puestos a ser esclavos del tiempo, al menos serlo con estilo y elegancia, ¿no creen? El negocio de la joyería y la relojería ha experimentado un aumento de sus ventas y de su presencia en internet desde la implantación del comercio electrónico como un aspecto rutinario de nuestro día a día. Además, el hecho de que ahora se puedan efectuar compras y recibir los envíos desde casa, ha permitido que el cliente conozca mucho mejor el catálogo global de este tipo de productos, ya que, desde su ordenador, puede visitar la amplia gama de productos que disponen multitud de establecimientos.

Las modas y las tendencias

La relojería, como todo, también vive sujeta a las modas y las tendencias del mercado. Uno de los ejemplos más actuales en este momento es el reloj que ha comercializado Devon Works para homenajear el estreno de la nueva película de la saga Star Wars. Un reloj que, como vemos en las fotos, se parece sorprendentemente a Darth Vader, el mítico e icónico villano de la saga original, al que dio vida el actor David Prowse. Con licencia de Lucas Film, productora de la saga de George Lucas, el reloj será una edición limitada de 500 ejemplares y rondará el precio de 28500 dólares.

Lejos de esta ostentosidad, existe un mercado del reloj en el que podemos encontrar diversidad de modelos y marcas a un precio mucho más asequible. Nada que ver con estos modelos tan sumamente específicos, más destinados a coleccionistas y amantes de la relojería que pueden gastarse un dineral en este tipo de caprichos. Sin embargo, sí cabe la posibilidad de regalar en estas fechas un Lotus a buen precio si sabemos dónde encontrarlo en internet. En este sentido, la red se ha convertido para las empresas y comercios en el mejor escaparate posible, barato, eficaz y con mucha, muchísima visibilidad. El mejor consejo para los empresarios y compradores es el mismo: la búsqueda en internet.