Las embarcaciones marítimas o de recreo siempre llaman la atención. Desde una pequeña barca o bote de madera hasta los inmensos transatlánticos tienen un atractivo singular. Puede que te de miedo la mar o incluso navegar por un pantano. Es posible que al subir a una embarcación te marees. Pero observarlos embelesados en un puerto, resulta inevitable. Como si de casas o edificios flotantes se tratara, los barcos, pueden convertirse en mini ciudades con tiendas y restaurantes, oferta de ocio y muchas cosas por hacer. Aunque de lo que queremos hablar en este artículo, no es necesariamente de este aspecto. Ni siquiera de los grandes barcos de lujo o los yates privados. Lo que nos interesa, es saber cómo se fabrican.
La construcción de un barco, es un proceso técnico y detallado en el que se ven involucrados diversos aspectos, elocuentemente combinados: arte, ingeniería y tecnología. De ahí que el proceso pueda tardar en finalizarse desde pocos meses, hasta un año o más. Todo en función del tamaño y la complejidad del diseño del barco en cuestión. Dicho proceso se realiza en varios pasos fundamentales. Por centrarnos en un tipo de embarcación como ejemplo, lo haremos con las embarcaciones de recreo de media eslora. Aquellas que miden entre ocho y quinde metros de largo y requieren de un enfoque especializado, para poder garantizar la funcionalidad y la estética de la embarcación, sin dejar a un lado la seguridad marítima.
Este proceso de construcción, se inicia con el diseño y finaliza con las pruebas finales que se deber realizar para comprobar que el trabajo, se ha hecho bien. Las embarcaciones de recreo, son las que utilizan aquellos que navegan por placer y en las que la seguridad y el confort, son la prioridad. Puede ser un yate, un velero u otro tipo de embarcación, siempre que cumpla una serie de criterios.
Diseñando la planificación
Como sucede con todo aquello que se construye, lo primero es contar con un buen diseño. La construcción de un barco no es menos, comienza con el diseño como paso crucial, ya que determina las características de la embarcación: tamaño, forma del casco, tipo de propulsión, disposición interior y otros detalles esenciales para que funcione como debe y sea confortable. Los diseñadores de barcos, como nos explican los profesionales en la construcción de Astilleros Mediterráneo, trabajan con arquitectos navales e ingenieros, en la elaboración de los planos técnicos. Estos planos, guiarán el proceso de construcción.
Para diseñar los planos, se utilizan programas de diseño asistido por computadora (CAD), lo que permite simular el comportamiento que el barco, tendrá en el agua. Cuando se trata de embarcaciones de recreo de mediana eslora, como de las que estamos hablando, se tienen en cuenta factores como la estabilidad del barco, la resistencia de los materiales a las condiciones propias del mar, la comodidad del interior y la maniobrabilidad necesaria en puertos y zonas de costa.
Una vez se ha realizado el diseño, el paso siguiente es seleccionar los materiales que serán necesarios para su construcción. Estos materiales deben cumplir con ciertos criterios de ligereza, resistencia a la corrosión y durabilidad. Los materiales más comunes utilizados en la construcción de este tipo de embarcaciones son:
- Fibra de vidrio, muy popular debido a su ligereza y resistencia. Los barcos de fibra de vidrio se construyen utilizando un molde, dentro del cual se colocan capas de fibra impregnadas en resina. Este proceso en particular, se conoce como laminado y permite construir un casco de gran resistencia y durabilidad.
- Utilizado por su ligereza y resistencia a la corrosión. Los barcos fabricados en aluminio se mantiene con mayor facilidad que los de acero y son muy comunes en las embarcaciones de recreo que se mueven en aguas costeras.
- Madera, aunque es menos común en la actualidad, los barcos tradicionales siguen utilizando madera en su fabricación. El proceso de construcción de estas embarcaciones es más laborioso y requiere de un mantenimiento constante.
- No se utiliza demasiado en este tipo de embarcaciones de recreo pequeñas o medianas, siendo más utilizado en las de mayor tamaño o los barcos que requieren mayor resistencia estructural.
Pasamos entonces a una de las fases más críticas en la construcción de una embarcación: la construcción del casco. El casco del barco, es la base del barco. Su fabricación es clave, puesto que se trata de la estructura que soporta toda la embarcación. En función del material utilizado, el proceso puede variar, pero por lo general, se sigue un procedimiento común:
- Casco de fibra de vidrio, en el que se utiliza un molde, como ya hemos comentado. Este proceso se repite varias veces hasta obtener el grosor necesario para que se garantice la resistencia del casco. Después se lleva a cabo el curado de la resina, donde se solidifica el material.
- Casco de madera, en los barcos tradicionales o los modelos más personalizados, la construcción del casco requiere una colocación de la madera una por una, adaptándolas a las forma del barco.
- Casco de aluminio o acero, donde el proceso consiste en cortar y soldar las planchas de metal para formar el casco. Estas construcciones proporcionan robustez pero son más pesadas.
Ahora ya tenemos el casco del barco listo. Con la base de la embarcación preparada, toca pasar a las diversas instalaciones y acabados que se deben realizar en los barcos.
Superestructura, sistemas y acabados
Cuando el casco se ha completado, se da inicio a la siguiente fase: la construcción de la superestructura. Esto implica la instalación de la caja de los camarotes, los pasillos y los espacios de convivencia como la cocina, el salón o el cuarto de baño. En los barcos de recreo de mediana eslora, esta parte de la construcción se enfoca en la comodidad y la funcionalidad. Los diseñadores se aseguran de que cubiertas y espacios interiores sean funcionales, cómodos y espaciosos. Los materiales que se utilizan en esta parte del proceso, son de lo más variados: madera, plástico reforzado, acero inoxidable, vinilo, etc. Se instalan las ventanas, las puertas y todos los elementos esenciales para que la tripulación y el pasaje, estén cómodos.
Ultimados estos detalles y no tan detalles, se procede a la instalación de los sistemas necesarios para que la embarcación funcione como es debido. Esta parte del proceso incluye lo siguiente:
- Motor y propulsión. El motor es sin duda uno de los componentes más importantes. Para los barcos de recreo de mediana eslora, se utilizan los de combustión interna, por lo general de gasolina o diésel. En algunos casos, es posible utilizar motores eléctricos. Deben instalarse con la finalidad de que el barco sea eficiente.
- Sistemas eléctricos y de comunicación. Se instalan cables, interruptores, luces y sistemas de navegación como el GPS, los radares, ecosondas, etc. También se instalan los necesarios equipos de comunicación que garantizan la seguridad en el mar, como son las radios de comunicación marina.
- Fontanería y otros sistemas. Conectar los sistemas de agua potable, drenaje, saneamiento como baños y duchas, así como los equipos destinados a la comodidad y funcionalidad de la embarcación.
En este punto, tenemos un barco completamente ensamblado y armado; con todos los sistemas necesarios, instalados. Llega el momento de aplicar la pintura y los acabados para darle el toque final. En los barcos, la pintura no tiene un fin meramente estético, es a su vez, funcional, puesto que protege el casco de la corrosión y otro tipo de daños. Las embarcaciones de recreo, suelen utilizar pinturas especiales para barcos, con gran resistencia a las condiciones marítimas. Dentro de la misma fase, se colocan los detalles de acabado, como la tapicería, cuerdas, sistemas de seguridad (chalecos salvavidas, bengalas…), y elementos que convierten el barco en un lugar tan cómodo como seguro.
Poco más queda para concluir con la construcción de un barco. Todo está ya en su lugar y convenientemente colocado. Es el momento de realizar las pruebas de mar. Este tipo de pruebas ser realizan en condiciones reales, de manera que se pueda comprobar y verificar el comportamiento que el barco, tendrá en el agua. Durante las pruebas se evalúan aspectos como la estabilidad, la velocidad, la maniobrabilidad y el rendimiento del motor. Comprobado que todo funciona de forma correcta, se llevan a cabo los pequeños ajustes necesarios y se entrega la embarcación.
Como hemos podido observar a lo largo del artículo, la construcción de una embarcación es de lo más laboriosa y compleja. Cuenta con un proceso dividido en varias fases, para que todo se lleve a cabo como corresponde y se realiza con la mayor minuciosidad. Hay que recordar que la mar es peligrosa y las embarcaciones, tienen que ser muy seguras para todos los ocupantes. De ahí que el desarrollo del proceso y el diseño de la embarcación, sea tan meticuloso. Por lo demás, las embarcaciones de recreo son de lo más atractivas y llamativas. Se trata de verdaderas casas flotantes, con todo lo necesario para pasar en ellas el tiempo que se desee. No hay que olvidarse de su mantenimiento, debe hacerse siempre por profesionales y cuidarse al máximo, no sea que la mar, nos pille encabritá.