¿Sabes que un mueble auxiliar puede hacerte ahorrar un montón de espacio en cualquier rincón de tu casa? Y sí, estás leyendo bien: en cualquiera. Los muebles auxiliares no tienen ese nombre porque sí, y si nunca te habías preguntado el porqué de su denominación no te preocupes porque ahora es el momento de saberlo.
Está claro que has entrado a este artículo buscando aumentar el espacio o “la sensación” de espacio de tu casa, y claro, eso no se logra solamente pintando la pared de blanco y pasándonos al minimalismo: el mobiliario hace mucho en este contexto, y si no escogemos el adecuado podemos seguir teniendo una casa que nos dé la sensación de “horror vacui” por desgracia.
De modo que, entendamos juntos por fin qué son este tipo de muebles, qué tipos existen y sobre todo (y lo que más buscas saber, seguramente) cómo podemos ganar más espacio con ellos en cualquier rincón de la casa.
¡Empecemos!
¿Qué son los muebles auxiliares?
Primero, vamos a dejar clara la base: los muebles auxiliares son aquellos elementos que no cumplen una función principal en la casa, como podría ser un sofá, una cama o una mesa de comedor, sino que sirven de apoyo para complementar el uso del espacio. Es decir, son esos muebles “secundarios” que nos ayudan a organizar, a almacenar y a decorar al mismo tiempo.
El secreto de los muebles auxiliares está en su gran capacidad de adaptabilidad, pues pueden aparecer en cualquier habitación y adaptarse a múltiples funciones: desde almacenar cosas, servir de asiento extra, apoyar objetos de uso cotidiano o incluso ayudar a dividir espacios en viviendas pequeñas. Son como el comodín del mobiliario: discretos pero indispensables si los usamos con inteligencia.
Algunos ejemplos típicos son las mesas auxiliares, las estanterías pequeñas, las sillas plegables, los taburetes, los carros con ruedas, los baúles y los muebles modulares. Todos ellos tienen en común que no saturan el espacio y, si los elegimos con cuidado, multiplican la sensación de amplitud.
Tipos de muebles auxiliares y su funcionalidad.
Para entender mejor cómo pueden ayudarte a ganar espacio, conviene dividirlos en tipos según su función principal:
- Muebles de almacenamiento.
Son probablemente los más evidentes, pero no por ello los más fáciles de integrar. Algunos ejemplos son: estanterías abiertas, cajoneras pequeñas, baúles, armarios auxiliares y cajas organizadoras que funcionan como muebles.
El truco está en elegir piezas que aprovechen la altura de la habitación o que se puedan colocar en rincones normalmente desaprovechados, como bajo la escalera o en esquinas entre dos paredes. Por ejemplo, un baúl en el salón puede servir de asiento y a la vez guardar mantas, revistas o juegos de mesa.
- Muebles multifuncionales.
Estos son los héroes del espacio reducido: imagina un taburete que también es un arcón, o una mesa de café que se puede ampliar hasta convertirse en mesa de comedor. Este tipo de muebles hacen que cada objeto cumpla varias funciones y que no necesites multiplicar los muebles, algo clave cuando el espacio es limitado.
Otra opción es el sofá cama, que en un apartamento pequeño sirve para tener sala de estar y dormitorio en un solo mueble. También destacan los escritorios abatibles que se pliegan cuando no se usan; la magia de estos muebles es que desaparecen cuando no los necesitas y liberan espacio visual y físico.
- Muebles móviles.
En estos muebles entran los carritos, las mesas con ruedas o las sillas plegables. Su ventaja es evidente: puedes moverlos según tus necesidades. Por ejemplo, un carrito de cocina puede servir como barra auxiliar cuando tienes invitados y luego volver a su esquina, sin que ocupe un espacio fijo. Por otro lado, las mesas plegables son perfectas para balcones o terrazas pequeñas.
Lo importante es que estos muebles no tengan un peso visual excesivo; los materiales ligeros, el cristal, el metal fino o la madera clara ayudan a que no sobrecarguen la estancia.
- Muebles a medida o modulares.
Si el espacio que quieres aprovechar es peculiar (un hueco irregular, un rincón debajo de la escalera, un pasillo estrecho), los muebles modulares o a medida son la solución definitiva, ya que se adaptan al espacio y maximizan cada centímetro.
Por ejemplo, un módulo con cajones y estantes que siga la forma de una esquina puede almacenar ropa, documentos y objetos decorativos al mismo tiempo; la ventaja de los modulares es que se pueden ampliar o reorganizar según cambien tus necesidades.
Muebles auxiliares por habitación.
Cada espacio de la casa tiene necesidades distintas, y los muebles auxiliares pueden adaptarse a todas ellas.
Vamos a ver algunas de las salas para comprender cómo podemos aprovechar al máximo este tipo de muebles:
- Baño.
En el baño, los muebles auxiliares ayudan a mantener la higiene y la organización en espacios pequeños. Estanterías estrechas, armarios bajos, cestas apilables y armarios colgantes son, según Outlets Bath, las mejores opciones para guardar toallas, productos de higiene y otros accesorios sin ocupar demasiado espacio.
Incluso los espejos con almacenamiento integrado pueden duplicar la función de un mueble auxiliar, ofreciendo superficie de almacenaje invisible.
- Salón.
En el salón, los muebles auxiliares son perfectos para almacenar mantas, libros, revistas o dispositivos electrónicos. Mesas de centro con almacenamiento, taburetes que funcionan como mesas auxiliares, y estanterías modulares pueden mantener la zona ordenada y flexible para distintos usos: ver la tele, leer, trabajar o recibir visitas.
Un truco: coloca un mueble auxiliar junto al sofá que sirva como mesa lateral y a la vez como caja para guardar mandos, cargadores y objetos pequeños que siempre están por ahí.
- Cocina.
La cocina es uno de los espacios donde el orden y el almacenamiento son esenciales. Carritos con ruedas, estanterías abiertas, taburetes plegables y módulos extraíbles ayudan a tener todo a mano sin saturar la superficie de trabajo.
Por ejemplo, un carrito con ruedas puede funcionar como barra auxiliar para preparar alimentos y luego trasladarse a otra zona. Los estantes colgantes liberan espacio en la encimera, y los muebles modulares permiten adaptar la cocina a la cantidad de utensilios que realmente utilizamos.
- Dormitorio.
En el dormitorio, los muebles auxiliares pueden optimizar el espacio de almacenamiento y liberar la zona central. Cajones bajo la cama, mesitas con almacenamiento, bancos al pie de la cama o estanterías flotantes permiten organizar ropa, accesorios y objetos personales sin comprometer la amplitud de la habitación.
Si además se opta por muebles multifuncionales, como camas con canapé o mesitas que sirven de escritorio, conseguimos un dormitorio flexible y mucho más funcional.
- Entrada y pasillos.
Los pasillos y recibidores son zonas que a menudo se dejan vacías, pero un banco con almacenamiento, una consola estrecha o un perchero con cajones permiten organizar zapatos, bolsos y chaquetas, manteniendo el paso despejado y la zona ordenada.
Un mueble auxiliar bien colocado en la entrada puede ser lo mejor para que toda la casa parezca más organizada desde el primer momento.
Estrategias para ganar espacio con muebles auxiliares.
Ahora que conocemos los tipos de muebles, veamos cómo se pueden usar estratégicamente para conseguir más espacio físico y visual.
- Aprovecha la altura.
Muchas veces nos centramos en el suelo y olvidamos las paredes. Estanterías altas, armarios que llegan al techo o repisas colocadas estratégicamente nos dejan guardar cosas sin ocupar demasiado espacio en planta. Incluso una escalera pequeña puede transformarse en estantería para libros o plantas.
Además, el espacio vertical contribuye a dar sensación de amplitud: cuanto más altos y despejados estén los muebles, más aireada parece la estancia.
- Crea zonas multifuncionales.
En un piso pequeño, cada mueble puede tener varias funciones. Una mesa auxiliar puede servir de escritorio en el día y de mesa de apoyo para cenar por la noche. Un banco en el pasillo puede ser asiento, zapatero y cajón de almacenamiento al mismo tiempo.
- Optar por muebles transparentes o ligeros.
El cristal, el metacrilato y los diseños minimalistas ayudan a que el mobiliario “desaparezca” visualmente, evitando la sensación de agobio. En este sentido, una mesa de centro de cristal en el salón dejará pasar la luz y hará que la estancia se vea más grande.
Incluso los muebles metálicos con estructuras finas o los muebles con patas elevadas cumplen esta función: el espacio debajo queda visible y la estancia parece más despejada.
- Usar esquinas y rincones olvidados.
Los rincones suelen ser los grandes olvidados de cualquier hogar, pero con un mueble auxiliar adecuado pueden convertirse en lugares útiles. Una estantería triangular, un escritorio en forma de L o un pequeño armario en esquina pueden aprovechar cada centímetro.
De hecho, debajo de las ventanas también se pueden colocar bancos con almacenamiento interior o pequeñas consolas que no obstaculicen el paso. El secreto es pensar en estos rincones como oportunidades, no como obstáculos.
- Priorizar el orden y la organización.
Un mueble auxiliar solo funciona si sabemos cómo usarlo. Cajones bien organizados, cajas y separadores logran que todo tenga su sitio y que el espacio se perciba libre y limpio.
Además, la organización visual importa tanto como la física. De esta forma, los estantes abiertos deben tener un equilibrio entre objetos decorativos y prácticos: demasiado cargado se siente agobiante, y demasiado vacío puede romper la armonía.
¡Ahora ya puedes aprovechar al máximo los muebles auxiliares!
Recuerda: observa tu casa, detecta los rincones desaprovechados, mide el espacio disponible y elige muebles auxiliares que funcionen a la perfección para tu casa teniendo en cuenta el estilo, funcionalidad y flexibilidad.