Barcelona, ciudad de emprendimiento

Barcelona, ciudad de emprendimiento

Siempre he tenido mentalidad emprendedora, el trabajar por cuenta ajena reafirmó mi convencimiento de que a mí lo que me gusta es ser mi propio jefe y buscar negocios de éxito. Mis padres desde adolescente me dijeron que me dedicara a estudiar unas oposiciones a la administración, trabajo seguro y no tener más quebraderos de cabeza que realizar mi trabajo correctamente.

EL ADN emprendedor en mi caso fue una realidad

Una cosa es lo que quieren los padres y otra en ocasiones es lo que uno siente y yo quería montar mi propia empresa, el SEO y la Analítica Web tan de moda ahora, han sido objeto de mi formación, donde mediante cursos, masters y muchas horas de trabajo me han permitido ganarme el pan con lo que más me gusta.

El trabajo como autónomo me ha ido tan bien que quería dar un paso más. Lleida se me quedaba pequeña y un viejo amigo de la universidad me puso en contacto con un inversor que le parecía interesante mi idea de montar una agencia SEO especializada en el sector informático.

La idea de que mi sueño se volviera realidad con una inversión de tal calibre en mi proyecto me llenó de alegría, pero a la vez también de los lógicos nervios ante una situación desconocida.

El inversor me citó en Barcelona para un martes, venía de Noruega y aprovechaba esos días para conocer la ciudad. Se hospedaba en el Barrio Gótico en el hotel mercerbarcelona.com/en ya que buscaba estar en un lugar céntrico y con encanto. No conocía este hotel, pero realmente me fascinó la mezcla entre modernidad e historia en una zona que a pesar de ser céntrica era un remanso de paz.

Cuando llegué insistió en que comiésemos en el restaurante del hotel y así hicimos, una comida deliciosa que sabe aún mejor cuando ves que la persona con la que estás reunida entiende tu proyecto y quiere apoyarlo. Mi amigo que también estuvo en la comida ya le había comentado los pormenores, pero siempre tranquiliza más cuando se lo cuentas al inversor personalmente.

El fin de semana fue muy provechoso, ya que con el ambiente de tranquilidad que reina en el hotel pudimos avanzar bastante en las líneas maestras de un proyecto que íbamos a tratar que estuviera centralizado en Barcelona ya que, pese a que en Lleida se vive muy bien, cara al negocio íbamos a tener más posibilidades de éxito estando en la capital catalana y me parecía normal.

Me comentó que debíamos buscar un local y que la web podíamos montarla entre mi amigo y yo. Nuestro inversor gracias a sus contactos en el sector inmobiliario barcelonés nos aseguró que con una buena sede y lo que él sabía de marketing, no tardarían en llegar las empresas que quisieran solicitar nuestros servicios.

Han pasado 6 meses, soy consciente de la suerte que he tenido, pero la determinación de contar con un negocio de verdad mío también ha ayudado a que mi sueño se haga realidad. A pesar de vivir en una ciudad del encanto de Barcelona, ahora tengo poco tiempo para disfrutar de sus encantos, es el peaje que sufrimos los emprendedores al comienzo de nuestros negocios, pero cuando paso por el Barrio Gótico no falto a la cita con el restaurante del hotel, donde además de disfrutar de su buena cocina, rememoro aquel fin de semana donde tuve la reunión que cambio mi futuro profesional.