Apuesta por la responsabilidad social corporativa

Apuesta por la responsabilidad social corporativa

Paradójicamente a lo que los empresarios percibían, su manera incorrecta de superar la crisis ha sido suprimir en gran medida o en su totalidad sus medidas de responsabilidad social corporativa para tratar de hacer recortes y capear mejor el temporal. Pero en realidad este tipo de medidas son muy valoradas por la sociedad, que las demanda para seguir apostando por esa empresa para contratar servicios o encargar artículos de su manufactura. Desde usar bolsas biodegradables de Plásticos Alhambra hasta plantar árboles por cada coche que venden, todo cuenta a la hora de captar o mantener clientes.

De hecho, según el Eurobarómetro, casi un 80 por ciento de los españoles se fija en la política de responsabilidad social corporativa para mantener su confianza en la empresa. Estos quieren saber qué es lo que hace la compañía fuera de su ámbito estrictamente de negocio o incluso cómo llevan este a cabo, en qué condiciones tienen a sus trabajadores. Famosas son las campañas en contra de grandes empresas de productos deportivos por tener a niños cosiendo balones en países del Tercer Mundo.

Asimismo, otras empresas son más queridas entre el público cuando se hace conocido que están en las listas ocupando un buen puesto entre las compañías donde prefieren trabajar los empleados bien por su política de conciliación o las condiciones de trabajo de los mismos.

Cuáles son las posibles medidas a adoptar

  • Una de las medidas que más valoran los clientes es el hecho de que la empresa esté comprometida con el medio ambiente. Esto puede llevarse a cabo bien tomando acciones como la que hacía Volkswagen de plantar un árbol por cada coche que vendía o simplemente cambiando sus procesos de producción para hacer el menos daño posible al planeta. Dentro de este apartado podríamos incluir también la protección o el buen uso del agua o la lucha contra el cambio climático. En contra de esto iría lo que le ocurrió a BP en la costa de Estados Unidos al derramarse combustible y no tomar acciones inmediatas.
  • Otra de las medidas que les interesan a los clientes es el respeto de los derechos humanos con unas condiciones de trabajo dignas que favorezcan la seguridad y salud laboral y el desarrollo humano y profesional de los trabajadores durante los procesos de producción. Para los habitantes del primer mundo no es concebible la forma en que trabajan muchos empleados subcontratados por estas empresas en los países más pobres, así como el salario que perciben o la baja edad con la que trabajan por este mísero sueldo y sin disfrutar de los juegos propios de su infancia. Asimismo, dentro de las medidas adoptadas con respecto a sus propios trabajadores, no solamente penalizan aquellas que se hacen mal, sino que las buenas son muy tenidas en cuenta por los clientes. Google, por ejemplo, es un modelo de esto. Esta empresa siempre aparece en los rankings que establecen los empleados de las mejores compañías para las que trabajar, y es algo considerado por el público.
  • La firma de ropa H&M, que había sido criticado por lo que mencionamos en el apartado anterior, por las condiciones de sus trabajadores en los países pobres, ha tratado de mejorar la imagen que los clientes tienen de ella en los últimos tiempos lanzando campañas como la reciclaje de la ropa. Ellos recogen bolsas de ropa usada por las que entregan cinco euros a sus clientes y después las reparten entre los necesitados si están en buenas condiciones o directamente las mandan a reciclar para volver a usar esos tejidos, comprometiéndose con la sociedad y la vez con el medio ambiente.
  • Asimismo, una medida a adoptar por parte de las empresas y que funciona bien también en la sociedad es el control de sus residuos, saber a dónde van y qué se hace con ellos. La población no quiere ver imágenes como las del incendio de neumáticos en Seseña, tan contaminante.