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Un seguro, debe ser, seguro

Estos productos están a la orden del día. En la actualidad, disponer de un seguro para cubrir cualquier eventualidad que surja, es casi algo obligatorio. Aunque muchas veces se duda de su fiabilidad y de que realmente cubran lo que dicen en sus pólizas, lo cierto es que, si contratas un buen seguro, a buen seguro, cumplirá con lo contratado.

Como nos comentan los profesionales de la correduría de seguros Aragonés & Cemborain, los buenos seguros no fallan.La evolución en el sector y la propia especialización existente dentro del marco de las aseguradoras, ha dado como resultado, seguros de todo tipo, para todo tipo de situaciones: desde el coche a la vivienda, pasando por la empresa y la logística. Un sinfín de opciones para cubrir cada necesidad sin tener que preocuparse de las repercusiones que pueda tener un accidente o situación particular que derive en gastos y necesidades judiciales. Los seguros, están para eso, para cubrir los gastos derivados de una situación inusual en el caso de que el hecho, se contemple en la póliza.

En resumen, los seguros son una forma de proteger a las personas y empresas, ante posibles pérdidas financieras inesperadas. Como ya decimos, existen diferentes tipos de seguros, todos y cada uno de ellos, diseñado en particular para cubrir un riesgo específico. Se trata por lo tanto de una herramienta indispensable a la hora de proteger a las personas de los efectos y situaciones adversas y diversas a las que se puedan enfrentar. Por supuesto, implica la transferencia de las responsabilidades a una compañía, la aseguradora que, se encargará de pagar los gastos acaecidos o reparar los daños causados por imprevistos.

Lógicamente, disponer de un seguro, requiere el previo pago de una tarifa o precio, denominada prima de seguro. Este pago, da derecho al contratante a recibir una compensación económica o servicio, en el caso de que se produzca alguna de las circunstancias que se contemplan en el contrato.

El coste de la prima, se basa en el nivel de riesgo y la posibilidad de que se produzca el mismo. En el caso de que se pretenda asegurar grandes sumas de dinero, se recurre, a su vez a empresas de reaseguros que, cubren total o parcialmente el riesgo, compartiendo una parte con la aseguradora principal.

Algunos de los seguros existentes, son obligatorios en base a la ley, como el de coche, responsabilidad civil, seguros para perros de raza peligrosa y los de propiedades sin hipoteca.

La póliza, el documento que hay que leer con detenimiento

Leer con suma atención la póliza de seguros, es una obligación personal y propia para el contratante. Esto quiere decir que, si no la lees bien seguramente pases por alto detalles importantes que pueden hacer que en el caso de que tengas que recurrir al seguro, te denieguen el cobro. Las compañías de seguros, son bastante fiables, pero eso no quita que muchas veces, esa letra pequeña, que es todo el documento, te la juegue.

Una póliza de seguros, no es más que el documento en el cual se establecen los términos y condiciones de contratación del seguro, entre el asegurado y la compañía aseguradora. En este contrato se establecen todos los derechos y obligaciones para ambas partes. Algunos de los aspectos clave que forman parte de la póliza son los que enumeramos a continuación.

Información personal referente a la persona o empresa asegurada y de la compañía aseguradora.

A su vez, contiene detalles específicos respecto al seguro contratado en el que se incluye cualquier tipo de información importante que debe ser tenida en cuenta.

La cuantía de la póliza y la frecuencia de pago de la prima, es otro dato que debe estar incluido, junto a la duración y fecha de vigencia de la póliza.

El monto de lo asegurado, los beneficios y modificaciones adicionales, denominados endosos y los nombres de los beneficiarios que recibirían la indemnización en caso de que se produzca el hecho asegurado.

Existe una amplia gama de opciones dentro del sector de los seguros para satisfacer las necesidades de los consumidores, aunque hay que tener en cuenta que no todos los riesgos son susceptibles de ser asegurados. Antes de decidir sobre el seguro a contratar, es fundamental, saber de antemano, cuales son los riesgos que pueden ser asegurados, entre los cuales se incluyen aquellos que:

  • No son predecibles ni se sabe si ocurrirán.
  • Son probables y ya han ocurrido con anterioridad.
  • Se escapan al control humano.
  • Su impacto económico es significativo.
  • Son totalmente legales y no violan ningún derecho de terceros.

Para formalizar una póliza, hay que saber quienes son las partes intervinientes en el seguro. Son cuatro las partes principales que lo componen, empezando por la compañía aseguradora que ofrece los servicios de seguros y está obligada a compensar al asegurado en el caso de que se cumpla el evento asegurado en la póliza. En segundo lugar, encontramos al asegurado que, es la personas que posee el contrato de seguro y la que se encuentra expuesta a sufrir el riesgo. Por otro lado, tenemos al contratante del seguro que, no tiene por que ser el asegurado ni el beneficiario. Se trata de la persona que firma la póliza y se encarga de realizar sus pagos. Por último, el beneficiario, la personas a la que se indemnizaría de acuerdo a las condiciones establecidas en el contrato.

Dentro de la contratación de un seguro, existen unos plazos importantes a tener en cuenta a la hora de formalizar la póliza. El periodo de aceptación que se produce entre el ofrecimiento de la póliza al asegurado y la aceptación por parte de este, suele ser de unos quince días. La carencia de la cobertura que, es el tiempo transcurrido entre la firma y el inicio de las coberturas que tiene el seguro. Se trata de un periodo donde el asegurado no cuenta con ninguna protección por parte de la compañía aseguradora. Por último, el periodo de gracia que abarca treinta días desde que se formaliza el contrato pero no se ha pagado la prima. Durante este periodo el asegurado estará cubierto.

Los seguros más frecuentes

Como ya hemos comentado, las compañías ofrecen todo tipo de seguros, para cubrir todos los aspectos de la vida de las personas, las empresas y las mascotas. Los productos que ofertan las corredurías de seguros, son una excelente herramienta para hacer una planificación con previsión de futuro, aunque hay que tener en cuenta que los costes, pueden variar mucho en función del tipo de cobertura.

Los tipos de seguro más habituales son los personales, los de daños o patrimoniales, de prestación de servicios y, en la actualidad, los de mascotas.

Dentro del primer grupo, los seguros personales, engloban todos los seguros que comprenden los riesgos que pueden afectar a las personas en lo que a integridad física, salud o existencia respecta. Entre ellos, cabe destacar, los seguros de vida, los de accidentes personales, los de salud, o los de dependencia para las personas que tienen limitaciones y necesitan una persona que los asista.

Los seguros de daños o patrimoniales, ofrecen cobertura a los riesgos de patrimonio de las personas particulares y las empresas. Entre ellos, destacan los de coches y motos, los seguros de ingeniería, especializados en daños de patrimonio generados por fenómenos naturales, fallo humano, etc. Seguros multirriesgo que abarcan una gran variedad de riesgos en una sola póliza. Seguros de crédito, de caución, de ahorro, de robo, transporte de mercancías, incendio, responsabilidad civil, impagos de alquiler y como no, de hogar. Actualmente, también pueden contratarse seguros para electrodomésticos.

En el grupo de los seguros para la prestación de servicios, la aseguradora, debe prestar un servicio a la persona asegurada y consisten en los seguros de asistencia en viaje, los seguros de decesos y los de defensa jurídica.

Son más recientes los seguros específicos para mascotas, antes asegurados a través del seguro de la vivienda o responsabilidad civil. En la actualidad, existen varios tipos de seguros orientados a las mascotas como perros y gatos u otros animales domésticos que cubren situaciones diversas en las que se pueden ver involucradas las mascotas.

Estos son los tipos de seguro más habituales, a los que cabe añadir los seguros para autónomos que brindan protección a estos trabajadores, frente a riesgos como la responsabilidad civil o la pérdida de ingresos por baja laboral entre otros, garantizando una solución económica conveniente en caso de necesidad.

Antes de concluir, es conveniente tener en cuenta ciertos aspectos como los riesgos que hay que cubrir, el costo de afrontar esos riesgos sin disponer de un seguro y el ahorro que puede suponer la contratación del mismo.

Para conocer estos aspectos al detalle, existen herramientas como los simuladores o calculadoras que, de forma online, proporcionan todos estos datos solamente con rellenar los campos correspondientes. Hacer este ejercicio permite comparar los precios y pólizas que ofrecen las diferentes compañías, algo fundamental a la hora de contratar cualquier producto de carácter financiero.

En la mayoría de los casos, es algo opcional, pero ante diversas circunstancias, la contratación de un seguro, es algo obligatorio, por lo que conviene saber cuales son esas situaciones y elegir el más conveniente.

 

 

 

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