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Cómo cuidar en invierno las áreas exteriores de la casa.

Indice

Una casa con piscina, jardín o patio es una bendición. Pero también implica una gran responsabilidad. Para disfrutar estas zonas en primavera y verano, que es cuando las usamos, tenemos que estar cuidándolas todo el año. No solo en los meses de uso. El mantenimiento invernal es fundamental para tenerlas en condiciones para cuando queramos disfrutarlas.

Las zonas exteriores son el epicentro de nuestra vida doméstica cuando llega el buen tiempo. Son memorables los días que hemos pasado con la familia o los amigos dándonos chapuzones en la piscina. Aquellas veladas de verano interminables en el jardín, disfrutando de buena compañía hasta altas horas de la noche.

Para algunas personas, la jardinería y el paisajismo son una afición que les reporta una gran satisfacción. Disponer en casa de un jardín les ofrece un espacio en el que desplegar su creatividad. Un entorno vivo, en el que cuando está en plena efervescencia muestra toda su belleza y encanto.

Un jardín bien cuidado, llena de gozo al propietario y a la persona que lo ha cuidado, que con frecuencia suele ser el mismo. A su vez, despierta la admiración de quien lo visita.

Sin embargo, si no lo atendemos durante un tiempo, ofrece una imagen decadente que entristece a cualquiera. Estamos hablando del jardín, pero nos podríamos referir de igual manera a la piscina, al patio, a la terraza de un ático.

Tener áreas exteriores en casa no es símbolo, por sí, de elegancia o calidad de vida. Necesitan un cuidado permanente. De ahí lo importante que es el mantenimiento en invierno. Un trabajo que no debemos ignorar ni menospreciar.

Te damos algunos consejos para cuidar estas zonas exteriores cuando no las estamos utilizando.

El mantenimiento de la piscina en invierno.

Durante el invierno, la piscina es especialmente vulnerable al deterioro provocado por el clima, la suciedad y la falta de uso. Las bajas temperaturas, las lluvias y las heladas afectan tanto al agua como a la estructura de la piscina y a los equipos. Cuando el agua se congela, aumenta de volumen y puede presionar paredes, tuberías y conductos, generando grietas y averías costosas. Por este motivo, es fundamental adoptar una serie de cuidados que permitan conservar la piscina en buen estado hasta la siguiente temporada de baño.

Una vez que se deja de utilizar la piscina, conviene realizar una desinfección intensa del agua y mantener la depuradora en funcionamiento de forma periódica. Aunque su uso sea menor que en verano, activar el sistema de filtrado evita que la maquinaria se deteriore por inactividad. También es esencial controlar el nivel de pH, manteniéndolo dentro de los valores adecuados para prevenir la aparición de algas, agua turbia o depósitos calcáreos. La limpieza regular de hojas y residuos es otro aspecto clave, ya que la acumulación de suciedad favorece la proliferación de microorganismos y puede obstruir los filtros.

El proceso conocido como invernaje consiste en preparar la piscina para los meses fríos con el objetivo de reducir el mantenimiento y proteger la instalación. Este procedimiento debe iniciarse cuando la temperatura del agua desciende por debajo de los 15 grados. Incluye una limpieza profunda de la piscina, el lavado del filtro y una cloración de choque que garantice la desinfección inicial. Posteriormente, se aplica un producto invernador, diseñado para mantener el agua estable y protegida durante largos periodos sin uso, siempre asegurándose de que no contenga cobre para evitar daños en los revestimientos.

Durante el invierno, es recomendable mantener el nivel del agua ligeramente por debajo de los skimmers y cubrir la piscina con una lona resistente. Esto limita la entrada de suciedad, reduce el riesgo de congelación y refuerza la acción de los productos químicos. Además, conviene poner en marcha la depuradora de forma puntual y revisar periódicamente el pH y el nivel del agua.

Vaciar la piscina no es una buena idea salvo en casos excepcionales. Supone un gasto innecesario de agua, incrementa el coste de la puesta y puede afectar a la estructura al perder la presión que ejerce el agua.

Hablando con propietarios que tienen piscinas en sus casas o chalets me cuentan que para realizar este trabajo es conveniente apoyarse en profesionales. En todas las provincias y grandes ciudades hay empresas dedicadas al mantenimiento de piscinas, como Rama Piscinas, una empresa de Madrid, que además de instalar y rehabilitar piscinas ofrece un servicio de mantenimiento que incluye el servicio técnico de todo el equipamiento de la piscina. La labor de estos profesionales es inestimable en estos meses de invierno.

Los jardines.

El blog Verdecora nos recuerda que disfrutar de un jardín radiante en primavera depende de todo el trabajo de conservación que hayamos realizado en invierno. A este asunto dedica un artículo completo al que llama “Los cuidados imprescindibles del jardín en invierno.”

Una de las acciones que debemos realizar es retirar las plantas estropeadas, para evitar que se conviertan en un foco de infecciones. En invierno, las plantas entran en una especie de letargo. Disminuyen su ritmo vital. De manera indirecta, descuidan en cierto modo su sistema inmunológico, por lo que no es extraño que a lo largo del invierno nos encontremos con plantas secas o mustias. Estas plantas deben ser retiradas del jardín para que no concentren hongos y parásitos que pueden extenderse al resto de la instalación.

Eliminar las malas hierbas es uno de los cuidados de jardín más importantes que debemos realizar en invierno. Precisamente, esa bajada de actividad de nuestros árboles, arbustos y plantas, favorece que otras plantas invasoras ocupen su espacio. Además de que estas hierbas extrañas afean el paisaje, consumen nutrientes de la tierra que dificultan que nuestras plantas emerjan con fuerza cuando se acerca la primavera.

Proteger las raíces de nuestras plantas es fundamental para ahorrarnos disgustos más tarde. La llegada del otoño, es concreto, noviembre, es el momento ideal para hacerlo. Para ello cubriremos la base de árboles y arbustos con un lecho de materia orgánica seca que protegerá las raíces de nevadas y escarchas.

El abonado invernal es otra de las tareas que tenemos que llevar a cabo. Las bajas temperaturas hacen que el suelo se compacte. Dificultando así que las plantas puedan absorber nutrientes. Por lo que enriquecer el terreno con abono orgánico y compost es un plus que ayudará a que nuestras plantas sobrevivan.

Otra tarea que no debemos olvidar es revisar el sistema de riego. Aunque en otoño e invierno no lo vayamos a utilizar, puesto que las precipitaciones son más frecuentes, debemos cerciorarnos de que está en perfecto estado para cuando lo necesitemos.

El césped.  

Tener césped natural es gratificante. Resulta refrescante en los meses de verano y nos alegra la vista con su color verde intenso. Sin embargo, como bien nos recuerda el blog de la cadena Carrefour, debemos prepararlo para el invierno.

La primera acción que debemos realizar cuando decidamos recluirnos en el interior de la casa es darle una última siega al césped. En este caso no lo cortaremos ni muy largo, ni muy corto. Lo idóneo es dejarlo a una altura de 5 o 6 centímetros. Para que el césped no se seque por completo y pueda soportar bien las heladas.

Una tarea que debemos hacer con frecuencia en los meses de inactividad es barrer el césped. Limpiándolo de hojas secas y material orgánico que haya caído sobre él. De esta manera nos aseguraremos de que reciba la luz del sol y no muera.

El riego en invierno debe ser moderado. Menos es más. La humedad ambiente suele ser suficiente para hidratarlo. Aguar demasiado el césped crea las bases para que aparezcan hongos.

Como sucede con el resto del jardín, la tierra sobre la que está plantado el césped tiende a compactarse. Por lo que es adecuado que la vayamos aireando removiéndola con un rastrillo. Al mismo tiempo, debemos efectuar un abonado invernal con algún fertilizante rico en fósforo y potasio, que fortalezcan las raíces.

Por último, la prevención frente a hongos y parásitos es un detalle al que debemos atender. Si vemos zonas amarillas o marrones en el césped esta una señal que nos alerta del problema. Para solucionarlo existen fungicidas específicos que nos ayudan a controlar la plaga.

Otros consejos.

Estos son otros consejos para cuidar y proteger las zonas exteriores de la casa:

  • Protección del mobiliario exterior, cubriéndolo con fundas impermeables o guardándolo en espacios cerrados.
  • Limpieza y revisión de terrazas y patios, eliminando hojas, suciedad y evitando acumulaciones de humedad.
  • Comprobación de desagües y canalones, asegurando que no estén obstruidos para prevenir encharcamientos.
  • Revisión del sistema de riego, vaciando tuberías y protegiendo llaves para evitar daños por heladas.
  • Cuidado de macetas y plantas sensibles, trasladándolas a zonas resguardadas o protegiéndolas con mallas térmicas.
  • Mantenimiento de suelos exteriores, revisando juntas, baldosas y posibles grietas.
  • Revisión de cerramientos y vallas, comprobando su estabilidad tras viento o lluvias.
  • Comprobación del alumbrado exterior, sustituyendo bombillas y asegurando un correcto funcionamiento.

Recuerda que disfrutar de las áreas externas de nuestra casa en verano depende en gran medida del mantenimiento que hemos realizado en invierno.

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