En las grandes obras, el gran consejo es optar por los mejores profesionales

En las grandes obras, el gran consejo es optar por los mejores profesionales

Cuando nos disponemos a llevar a cabo una obra de gran envergadura debemos de tener claro que tenemos que ser como los mejores productores de cine o de televisión y es que de nosotros dependerá que estemos al tanto de todo y que podamos solventar cualquier contratiempo que se vaya produciendo a medida que avanzan los trabajos y es que una obra es como un buen programa. Empiezas con una idea en la cabeza que poco a poco vas plasmando y dando forma sobre un papel hasta que un día, cuando ya tienes todo atado, te diriges a un ente público o privado, se lo planteas y, si te lo aceptan, comienzas a llevarlo a cabo. Es en ese momento en el que empiezan los problemas de verdad y es que a partir de aquí ya entran en juego otros equipos de trabajo que pueden ayudarnos a lograr el éxito o pueden hacer de nuestro proyecto estrella, uno de los fracasos más sonados, es por ello por lo que debemos de contar siempre con los mejores profesionales de cada uno de los sectores y es que solo de esta forma lograremos nuestro objetivo.

A veces, en nuestra vida nos salen adelante grandes proyectos a los que tenemos muchas ganar de hincarle el diente, pero a los que a la vez le tenemos un gran respeto y es que requieren un gran esfuerzo para todo aquel que se involucre en ellos. Un ejemplo de esto que os hablamos lo podemos encontrar en los trazados de Fórmula 1 y es que a la hora de construir o de remodelar uno de estos autódromos entran muchas variables en juego, las cuales han de ir perfectamente coordinadas para que el resultado final sea el óptimo y es que nos juzgarán millones de personas en todo el mundo que verán si nuestro trabajo está o no bien hecho a través de sus televisores. Sin salir del ejemplo, el Gran Premio de Abu Dabi es uno de los que puso a prueba a todas las empresas que se implicaron en el proyecto, sobre todo, a las de iluminación.

Se trata de una carrera en la que se empieza con luz solar y se acaba con luz artificial, por lo que los focos instalados por todo el trazado han de funcionar a la perfección y han de evitar deslumbrar a los pilotos, quienes circulan a más de 300 kilómetros por hora en algunas de las zonas. Para llevar a cabo este tipo de proyectos tan complejos, Pasero es una de las compañías que más experiencia tiene en el campo de la electricidad y es por ello por lo que es la idónea para llevarlos a cabo. Su experiencia le capacita para embarcarse en trabajos de gran escala y con repercusión en todo el planeta, sin embargo, no es la única empresa que pone toda su reputación en juego cada vez que trabaja a lo grande. Siguiendo en el ejemplo, la empresa que lleva a cabo el asfaltado de los circuitos se juega su futuro a una carta la primera vez que llueve sobre el trazado y es que es en ese momento en el que por fin se puede conocer la capacidad real que tiene para drenar el agua, así como el agarre que es capaz de mantener en condiciones de mojado.

En definitiva, la experiencia empresarial nos dice que a la hora de llevar a cabo grandes obras de ingeniería no es momento de contratar a empresas que están empezando, aunque de esta forma nos pudiésemos ahorrar algo de dinero, y es que en tareas difíciles se requiere a los profesionales mejor cualificados y con más experiencia de cada uno de los sectores, puesto que, de lo contrario, lo barato siempre nos acabará saliendo caro.

Una buena remodelación nunca sale barata

Os seguimos hablando de motor porque hemos puesto este deporte como ejemplo a lo largo del post, sin embargo, lo cierto es que cualquier reforma que hagamos, si está bien hecha, nunca nos saldrá barata y es que es preferible gastar un poco más a tener que andar cada poco tiempo remendando las chapuzas. Esto es lo que también debieron de pensar en el Principado de Mónaco, donde se invertirán 2.000 millones de euros para remodelar el circuito de Fórmula 1. Sin duda una cantidad más que importante, pero que no es nada comparado con la repercusión que tiene el gran premio sobre las calles monegascas.