Ventanas eficientes para oficinas

Ventanas eficientes para oficinas

¿Alguna vez habéis entrado a alguna habitación, despacho u oficina en el que no hubiera ventanas? Si la respuesta es afirmativa, ¿podéis recordar qué impresión os causó un hecho como tal? Si acaso no lo recordáis, ya lo hacemos nosotros: una impresión deplorable. Y es que la no existencia de ventanas en un lugar, por muy reducido que sea su tamaño, causa una horrible sensación de claustrofobia y de oscuridad de lo más pobre.

Imaginaos ahora un espacio de trabajo, como puedan ser oficinas o despachos, en el que no haya ventanas. ¿Menudo ambiente para combatir el estrés habitual de una jornada de trabajo, no os parece? Pocas personas podrán desarrollar alguna de sus habilidades en un espacio así. De hecho, un estudio realizado por la Universidad de Northwestern y divulgado por Universia demuestra que trabajar en espacios sin ventanas genera perjuicios graves para la salud, como un rendimiento físico muy por debajo del habitual y problemas para conciliar el sueño. ¿Consecuencias? Menos productividad en el trabajo.

Vayamos más allá. Imaginaos un lugar de trabajo en el que sí que hay ventanas, pero que son de una calidad tan mala que hacen imposible el correcto aislamiento tanto térmico como acústico. El trabajador, como consecuencia de ello, tampoco podrá desarrollar esas habilidades que ha ido consiguiendo a lo largo de los años por culpa del ruido exterior que se filtra por las ventanas (y que hace que su productividad disminuya hasta un 33%) y del calor o frío extremos que garantizan el clima continental de buena parte del territorio español.

Como veis, los problemas que pueden estar derivados tan sólo del espacio en el que se trabaja son múltiples. Y también pueden llegar a ser graves. Y los problemas que sufren los empleados repercuten en sus propias empresas, independientemente de la labor a la que estén destinadas. Por tanto, a una entidad le conviene garantizar la comodidad de todos sus trabajadores para hacer posible su eficiencia. Lo contrario es poco menos que un suicidio.

Y una manera de garantizar esa comodidad es instalando las mejores ventanas posibles. Ventanas que no sólo hagan posible que las personas tengan un cierto contacto con el exterior, sino que además consigan hacer del ruido o la temperatura de la calle un factor externo. Replus, una empresa dedicada precisamente a la fabricación de toda clase de ventanas, es una apuesta más que segura para tratar de conseguir objetivos como tales en un corto periodo de tiempo.

Si la experiencia es un grado, Replus se convierte de nuevo en la opción idónea en todo lo que a ventanas se refiere. La entidad acumula más de 30 años de experiencia en el sector y produce en torno a unas 400 ventanas al día. Los 8.000 metros cuadrados de fábrica de perfiles y ventanas y su amplia red de distribuidores (que son más de 200) hacen que Replus tenga la posibilidad de proveer cualquiera de sus productos a cualquier persona.

¿No es más moderna y cómoda una oficina que presente unas ventanas fáciles de manejar, amplias, que permitan entrar en grandes dosis la luz del exterior y que pongan freno a todos los problemas que acuden a los trabajadores desde la calle? La respuesta es obvia y el poseedor de la ventana ideal para hacerlo posible, también. Y es que Replus puede facilitar una auténtica barbaridad el modo de trabajar en grandes y pequeñas oficinas.

El cambio será evidente y no tardará demasiado tiempo en llevarse a efecto. Y es que desenvolverse en un entorno adecuado y preparado para la práctica de un trabajo es algo que depende de muchos factores. Uno de ellos es la presencia y calidad de las ventanas. Se trata de un tema más que demostrado.

Un efecto directo sobre la factura de la luz

Hay algo de lo que todavía no se ha hablado en el presente artículo. Y es de la incidencia que tienen las ventanas en la factura de la luz que cada determinado tiempo se nos reclama. Poseer unas oficinas en las que haya ventanas, que sean amplias y que por tanto permitan que entre la luz del sol hace posible que, durante buena parte del día podamos funcionar sin que se mantengan encendidas las luces. Está claro que es imposible trabajar sin luz a determinada hora del día, pero si durante tres o cuatro horas podemos vivir sin ellas, cuando llegue la factura el dolor será menor.

Una ventana (real) es una ventana (metafórica) a la comodidad. Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha querido habitar espacios en los que no se perdiera por completo su conexión con el exterior. Y así seguirá siendo, porque eso también es sinónimo de salud, de vida. Tal cuestión para los empleados (y para la empresa para la que trabajan) es imprescindible.