Una sonrisa, un arma letal a la hora de hacer negocios

Una sonrisa, un arma letal a la hora de hacer negocios

Muy pocas personas tienen la habilidad de poseer una fórmula mágica que les permita decir que sus negocios son los mejores. En un mundo tan altamente competitivo como en el que nos encontramos, cualquier pequeño detalle marca la diferencia entre una venta tremenda o un fracaso absoluto en nuestra estrategia de ventas. Estar en un grupo o en otro es, a veces, una simple cuestión de suerte. Pero la suerte hay que buscarla y no esperarla.

La página web Entrepeneur publicó, en uno de sus artículos, una serie de cinco razones que pueden ser de utilidad a la hora de llevar a cabo un negocio y hacer de él algo rentable y eficaz de acuerdo con nuestros intereses. Las cinco razones que se desgranan en dicho texto son las siguientes:

  • Innovación. Hacer lo de siempre no nos va a dar resultados de manera permanente y perpetua. Hay que apostar por lo novedoso, que es lo que llama la atención del posible cliente.
  • Los números son los que dictan sentencia en cuestiones como estas. Oportunidades de negocio las hay a raudales, por eso hemos de elegir la que estimamos como más rentable. Lo contrario es perder dinero.
  • El flujo de efectivo es una de las decisiones financieras más importantes que se deben tomar en cualquier empresa, independientemente de su tamaño.
  • La cultura del negocio. Si esa cultura es la del trabajo, la del esfuerzo, la de la superación, es más probable que los resultados vayan a mejor. Sin embargo, si ésta comienza a decaer, los números nos dirán que algo va mal y que tenemos cosas que cambiar.
  • Finalmente, la mejoría es otro de los aspectos que hablan de cómo estamos trabajando. Si poco a poco vemos que los negocios de la empresa son mayores o mejores, sabemos en qué línea tenemos que seguir trabajando para hacernos con unos resultados todavía mejores.

Sin duda, esas cinco claves ayudan a muchos emprendedores a conseguir el objetivo por el cual trabajan tan duro cada día. Pero hay muchas más razones por las cuales un negocio o una determinada acción pueden llegar a ser muy positivas para nuestros intereses.

Pongamos un ejemplo. Un ejemplo que nos hace llegar el mismo portal web del que hablábamos con anterioridad, Entrepeneur, que asegura que la sonrisa es una verdadera razón que puede marcar la diferencia entre una venta o la consecución de un socio, o lo contrario. En concreto, en el artículo al que hacemos referencia se apunta que “en un mercado tan competitivo, el servicio al cliente marca la diferencia. La sonrisa es importante para atraer clientes”.

Son muchos los pequeños empresarios y emprendedores que han comenzado a ser conscientes de que la sonrisa es un elemento imprescindible para conseguir de manera satisfactoria una venta o un negocio. Esa es la razón que aseguran tener desde la Clínica Dental Galván Lobo para justificar el porqué del aumento de las demandas por parte de hombres y mujeres relacionados con el mundo de los negocios y el emprendimiento.

La constancia, la mejor de las virtudes

Siempre se ha dicho que trabajar de manera continua, constante, sin perder la energía ni la ilusión, ha sido fundamental a la hora de conseguir sacar hacia adelante un negocio con independencia de cuál sea su sector de actividad. Lo que ocurre con la sonrisa es exactamente lo mismo. No vale con mostrarla un solo día. Tiene que aparecer de manera habitual en el rostro del emprendedor para causar una impresión inmejorable entre sus clientes y socios.

Conseguir esa sonrisa, que es una labor que tratan de conseguir cada día más emprendedores, es algo que éstos mismos dejan en manos de los dentistas. Es esa una de las razones que explican ese aumento de la asistencia de emprendedores a las consultas de las clínicas especializadas en labores como estas.

En este mundo, en el que los contactos y las relaciones con la gente son de una importancia tan grande, ir sonriendo a todas partes es una de las mejores virtudes que una persona, se dedique a lo que se dedique, puede tener. Por eso es más necesario que nunca exhibirla.