El sueño ser dueño de mi propio taller

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A veces en la vida tienes la sensación de que se pasan los años y no haces lo que realmente quieres. Todos tenemos muchas cosas que de una manera u otra nos atan. Unos tienen el piso y su hipoteca, otros se casan y tienen una familia que demanda de ti una dedicación. En fin, que no siempre es sencillo compaginar estas cosas con la actividad que uno realiza.

En mi caso tenía un trabajo de administrativo en una asesoría. Trabajo cómodo y sueldo no muy alto, pero seguro. El caso es que desde que salía el viernes a las tres de la tarde, estaba “chafardeando” con coches, tanto los míos como los de conocidos y amigos.

Siempre he sido muy mañoso y la idea de ganarme la vida con mi taller me atraía mucho. Ser emprendedor no es fácil, además tienes que pagar por trabajar, ya que la famosa cuota de autónomos no se perdona. El caso es que la libertad de ejercer uno la actividad que quiere no tiene precio y me puse a ver como se podía montar un garaje.

Al principio, tanto papeleo me desanimó un poco. Me parecía complicado y necesitaba un dinero que no veía la manera de conseguirlo. Afortunadamente mis padres se mecharon una mano cuando menos lo esperaba y unos terrenos que en principio iban a ser para mi hermana y para mí los vendieron. A mí, me dieron mi parte con la que tenía dinero para que me dieran el préstamo, justo lo que necesitaba.

Un taller de alta especialización

Con todo eso, hablé con 2 amiguetes de toda la vida para que se sumaran a mi negocio y además contratamos a otro conocido. Mi taller comenzó a andar especializado en Mercedes, una marca de la que soy muy conocedor y tengo realmente mucho aprecio.

Cuando montas un taller, además de tus manos, que son la mejor herramienta, necesitas una serie de maquinaria e incluso contenedores para guardar una serie de piezas. Nos tocó investigar bastante por la red y al final dimos con Sumal. Esta empresa tenía contenedores para poder guardar todas esas piezas de manera ordenada y localizada para poder gestionarlas rápidamente cuando sea necesario.

Hablamos con ellos y en pocos días teníamos los contenedores que fueron recibidos como agua de mayo. En las últimas semanas empezábamos a tener tantas piezas que se hacía incluso complicado trabajar con tal exceso, pues, aunque el taller es grande, todas estas herramientas necesitan estar en un lugar organizado desde el que poder recurrir a ellas de necesitarlas.

Las buenas noticias es que, aunque corrimos un riesgo al especializarnos en una sola marca, parece que nos ha salido bastante bien la aventura y estamos teniendo un volumen de trabajo alto, aunque según mi socio, quizás de seguir esta progresión, después del verano deberemos contratar a otro trabajador.

Mi consejo para todos los que estéis emprendiendo o valorándolo es no rendiros. Como es lógico no os invito a lanzaros a la piscina, pero si a poner toda la carne en el asador y pedir consejo y asesoramiento en el área donde queráis comenzar.