Vivienda y Oficina

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Después de llevar un tiempo trabajando como autónoma a tiempo parcial, decidí dar el gran paso y apostar por emprender al ver que aumentaba el volumen de mis clientes.

Al trabajar principalmente desde casa empecé a plantearme el ahorro económico de montar mi pequeño centro de formación en mi propia vivienda.

Tenía claro que durante los primeros años de despegue hay muchos gastos, así que el hecho de montar la oficina en casa supondría muchas ventajas, no solo por el ahorro económico de no tener que disponer de una oficina sino también por poder reducir el tiempo de desplazamiento, así tendría más tiempo para otras cosas.

Por ello, empecé a replantearme la posibilidad de hacer una reforma de mi ático para diseñar diferentes espacios y habilitarlo para ofrecer cursos y trabajar.

La vivienda estaba dividida principalmente en tres niveles y, tenía espacio suficiente, así que si planteaba bien la reforma podría conseguir distribuir el espacio para sacarle el máximo partido.

Había un par de paredes que quería eliminar para conseguir una sensación más diáfana y ganar más espacio en la zona que quería destinar a impartir los cursos.

Quería respetar los diferentes niveles y espacios y aprovecharlos en función de la luz natural. Así, quería montar una zona para ofrecer los cursos en el bajo del ático, con una amplia mesa redonda y una amplia pared que utilizaría para las proyecciones.

Necesitaba contar con los servicios de una empresa de reformas, así que pregunté a un amigo para que me recomendara alguna de la que tuviera buenas referencias.

Me habló de Reformas en Granada, una empresa de reformas dedicada a la construcción y reforma integral de viviendas con mucha experiencia y, tras explicarles lo que quería, dejé en sus manos las labores de reforma para ocuparme yo más únicamente de la parte de decoración.

Iba a darle un toque muy minimalista, principalmente inspirado en el estilo nórdico, con materiales naturales, principalmente madera y también tenía pensado poner muchas plantas.

Quería una decoración que transmitiera cercanía y confianza, pero, sobre todo, buscaba crear un espacio para que mis clientes se sintieran a gusto y relajados.

Tenía claro que el hecho de trabajar en el mismo sitio que iba a dormir requería de cierto grado de privacidad, así que traté de definir muy bien los diferentes espacios. Por otro lado, separé muy bien la zona de trabajo de recepción de alumnos de mi pequeña oficina en la que disponía de una pequeña mesa para trabajar.

Cómo decorar tu Espacio de Trabajo

Me gustó mucho organizar mi espacio de trabajo con un gran escritorio de madera que coloqué cerca de una gran ventana para aprovechar al máximo la luz natural.

También añadí algunas baldas para tratar de aprovechar el espacio, en las que coloqué algunas plantas pequeñas que armonizaran el espacio. Le di a la decoración un toque muy minimalista y ordenado. No quería muchas cosas sino más bien un espacio despejado que me ayudara a ordenar mi mente antes de ponerme a trabajar.

Añadí algunas fotos para darle un toque personal y elegí algunos de mis libros favoritos de consulta, además de un calendario que colgué en la pared.

Cada uno de los objetos tenía una función, era un espacio muy agradable y separado de los demás.

Al final, la reforma resultó ser todo un éxito. Es verdad que al principio me resultaba extraño no tener que salir de casa y recibir a todos mis clientes en mi vivienda, pero no tardé en acostumbrarme a las muchas ventajas de vivir en el mismo sitio que donde trabajas.

Eso sí, los primeros gastos que me permití hacer cuando empezó a irme mejor fue el de un servicio especial de limpieza para tener el ático impoluto, ya que al ser también vivienda a veces era más difícil conseguirlo y un gimnasio para mantenerme en forma y crear una rutina que me hiciera salir de casa más a menudo.

Y es que al final, son muchas las horas que pasas en el mismo espacio, aunque había conseguido un resultado tan bueno que muchas veces se me pasaba el tiempo sin casi enterarme.