Invertir en Marketing Responsable

Invertir en Marketing Responsable

La sociedad parece estar dando un giro bastante importante en cuanto a comportamiento se refiere. Mientras que hace menos de 10 años se escuchaba hablar de naturaleza y medioambiente y la mayoría de la población hacía caso omiso a lo que estaba ocurriendo, ahora pasa justamente lo contrario, y todo aquel que promueva unos valores medioambientales positivos es digno de ser mirado con buenos ojos.

No es tanto que hayamos cambiado nosotros, de manera individual como personas, sino que ha sido la sociedad, y por ende la industria, la que ha empezado a dar más importancia a este tipo de temas, tal vez por presión mediática y social o tal vez por concienciación personal. Sea como sea, actualmente son miles las empresas que apuestan por campañas de marketing responsable, o marketing social corporativo, y con mucho éxito en sus resultados he de añadir. Los números hablan por sí solos y si algo funciona son ellos los que lo demuestran, así que no está de más plantearnos llevar a cabo una campaña de estas características de cara a mejorar nuestra imagen y, de paso, nuestras ventas o contrataciones de servicios.

El caso Nespresso

Una de las últimas incorporaciones a esta tendencia es la de Nesspresso quien, intentando contrarrestar la mala publicidad que ha originado un estudio sobre la amenaza para el medio ambiente de las cápsulas de café, ha publicado una campaña bajo el slogan “Proteger el medio ambiente ayuda a proteger la calidad de su café”. Es la primera vez que la marca se pronuncia abiertamente sobre su programa de sostenibilidad y lo hace a lo grande, calando hondo en la conciencia social, contando las historias personales de cuatro agricultores colombianos. En el blog de Marketing Responsable podéis leer el análisis de Daniel Gómez-Tarragona, un experto en marketing social corporativo que ha sido de los primeros en hablar sobre esta campaña.

Ahora queda esperar y ver los números, los que siempre dicen la verdad, para comprobar si la campaña ha surtido efecto o no, y esto es algo que llevará algún tiempo pues, en ocasiones, hace falta más de una acción publicitaria para conseguir mejorar la imagen de la marca en este sentido. Sin embargo, lo verdaderamente importante, tanto para el medioambiente como para nuestra sociedad, es que funciona. Mientras que algunas empresas se benefician de lo que supone mejorar su imagen corporativa en cuanto a ventas y contratación de servicios, esas mismas empresas ayudan a nuestro ecosistema apostando por ciertas campañas de protección medioambiental, y así cerramos un círculo en el que, hasta cierto punto, todos nos beneficiamos un poco. Ahora habría que ver si esos beneficios están equiparados, pero ese es otro tema.

La alimentación se ecologiza

Pero no es solo en este tipo de concienciación donde podemos apreciar el giro que nuestra sociedad está dando. Atrás quedaron las ganancias multimillonarias de los restaurantes de comida rápida a bajo precio, pues ahora lo que se lleva es comer sano, comer bien y comer “comida real”. En otras palabras, aunque los gigantes como MacDonalds, Burguer King, Tele Pizza o 100Montaditos siguen vendiendo y sirviendo su comida en cantidades ingentes, nuestra sociedad ha empezado a ver toda esa comida procesada con peores ojos, y eso también se puede ver en los números. Así, mientras que algunas multinacionales se han estancado, otras suben como la espuma, y los más beneficiados son los pequeños agricultores. Cooperativas como Naranjas al Día han duplicado su demanda de unos meses a esta parte gracias, precisamente, a esa tendencia alimentaria que estamos experimentando todos.

Está claro que siempre vamos a consumir fast food y comida procesada de supermercado, pero son cada vez más los que abogan por comprar alimentos naturales y ecológicos en detrimento de otros menos ecológicos, de ahí que las naranjas, mandarinas y limones de L´Hort de la Llucera (Naranjas al día) estén teniendo tato éxito. Y de igual modo ocurre con otros agricultores que han decidido cultivar de manera sostenible haciendo llegar los productos directamente del árbol hasta la mesa de sus clientes, sin pasar por grandes superficies que acaban encareciendo el producto y mermando sus vitaminas y nutrientes pues, muchos de ellos, durante el transporte congelan la fruta y la verdura que luego pasa a ser descongelada antes de su venta.

La realidad es que el proceso de congelación no hace que la fruta pierda nutrientes, lo que  pasa es que a veces pasan dos semanas entre el momento en el que es cosechada hasta que llegan a tu plato, tras pasar por dicho proceso de congelación y descongelación, y para ese entonces las frutas y vegetales han perdido entre un 10 y un 50 por ciento de sus nutrientes.

Dicho esto y visto lo visto, no parece una mala idea invertir en marketing responsable, sobre todo si nuestro negocio tiene algo que ver con la alimentación. ¿O no?