Cómo empezar un Negocio de Jardinería

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Llevaba varios años trabajando en Finanzas, y la verdad es que creía, estaba totalmente convencida de que me encantaba mi trabajo. Sin embargo, después de que mi propio cuerpo reaccionara a todo el estrés de mi trabajo con una larga temporada en el hospital empecé a tomarme las cosas de otra manera.

Al fin y al cabo, este tipo de avisos que te da tu propio cuerpo no se pueden tomar a la ligera. Esto me hizo replantearme muchas cosas, entre ellas mi trabajo.

Lo bueno es que había ahorrado una buena suma de dinero, lo que me permitía estar un poco más relajada y pensar en una buena idea para hacer un cambio profesional interesante y, lo más importante que me permitiera trabajar sin los niveles de estrés a lo que estaba acostumbrado.

La verdad es que al principio estaba bastante perdida, y todo lo que se me ocurría tenía que ver con lo que ya estaba haciendo. Necesité trabajar con una Coach para que me ayudara a entenderme mejor y lo que realmente quería.

Como desde que salí de la Universidad había cogido carrerilla nunca me había parado a tomar verdadera consciencia de mi trayectoria ni de lo que para mí era una vida saludable y feliz.

Siempre había asumido que tenía que dirigirme a la cumbre profesional, a la auto-realización y el éxito en mi carrera. Me di cuenta, que, si bien no estaba tan desencaminada el problema no era auto-realizarme o no, si no haber confundido aquello que me hace bien y mi propósito con el éxito económico.

Por otra parte, claro que ambos pueden estar unidos, pero el mundo de las finanzas, apasionante como es, me estaba empezado a pasar factura. Entendí que me había alejado mucho de mis valores y de las cosas que realmente me gustaban.

Y es que, para ser una persona muy sociable, no sé cómo había llegado a este momento de mi vida en el que me encontraba más bien sola.

Muchas amigas habían empezado a formar familias y tenían su propio ritmo y a otros les había perdido el contacto hace tiempo. No me había dado cuenta de que no contaba con un círculo cercano de buenos amigos, algo que siempre me había parecido fundamental.

No fue una época fácil de mi vida, pero vivirla ha sido de lo mejor que ha podido pasarme. Al final, he terminado montando un negocio de jardinería.

Cuáles son los primeros Pasos para montar un Negocio de Jardinería

La idea me llegó poco a poco y al final tenía claro que eso era lo que quería hacer. Siempre me habían encantado las plantas, pero me había olvidado de esa afición.

De hecho, montar un negocio de este tipo no es tan complicado y suele ser bastante rentable. Tuve que hacerme con mucho material ya que se precisan muchas herramientas, desde palas, rastrillos, tijeras de podar, podadores.

Muchas de estas herramientas las encontré sin problema en Maor Ferreteria, donde tienen un muy amplio catálogo de herramientas para jardín con todo lo que necesitaba. También encontré un modelo estupendo de cortacésped y mangueras con longitud de 12 metros, planas y que se guardan en la propia máquina con facilidad.

Una vez que me hice con todo el equipamiento necesario, también tuve que solucionar el tema de cómo iba a transportar las plantas, para ello es indispensable contar con un vehículo, sea un camión o un automóvil. Por suerte, conseguí una furgoneta que le compré de segunda mano a un amigo.

El tema de os modelos de contratos y talonarios para las facturas que iba a necesitar emitir a los clientes no me costó nada con mi amplia experiencia en estos temas.

Lo que sí me pareció un poco más difícil fue determinar qué cobraría por mis servicios, sobre todo porque en jardinería no se cobra por horas sino por trabajo realizado. Así que tenía que valorar cuánto tiempo dedicaría a cada cosa para así determinar mis tarifas.

Si bien, sabía que quería dedicarme sobre todo a proveer de elaboradas piezas de arte floral para eventos como bodas, convenciones o reuniones, además de que podía aprovechar muchos de los contactos que había hecho en mi anterior empleo.