Descubre la relación del valor de la marca con la tradición empresarial

0
36

Cuando escuchamos marcas tradicionales las asociamos con productos concretos, que probablemente nos traen emociones. Esto es justo lo que pasa con la peseta, que cuando la recuerdas se te cae una lagrimita al recordar que eras rico con un billete de cinco mil pesetas en el bolsillo.

Pero en lo que se refiere a las marcas comerciales, la tradición es un elemento importantísimo, ya que permite asociar unos principios y valores que se han mantenido a lo largo del tiempo, con un producto que de igual manera ha evolucionado a lo largo del tiempo. Encontramos muchas marcas que generan verdaderas pasiones, como por ejemplo Apple, que asocia unos valores a sus productos, generando una vorágine de emociones en los consumidores que compran sus dispositivos.

Hoy vamos a centrarnos en el valor de la marca de las empresas con tradición, en concreto, trataremos de la importancia de generar una asociación entre la tradición y la marca. Para ello empezaremos con unas cuantas definiciones, sentando las bases del artículo, y continuaremos el artículo mostrando ejemplos reales de marcas con tradición.

La marca es un signo distintivo que identifica productos o servicios de un vendedor, y los diferencia de otros. Un concepto importante es el del branding, que consiste en la creación de los signos distintivos. El reto de la marca es generar valor de marca, es decir la asociación de un valor con una marca en concreto. Un ejemplo de esto es identificar una marca con un producto y un sentimiento. Aquellos aficionados a las plumas estilográficas asociarán alguna marca con un sentimiento de felicidad o nostalgia, generando en su mente una valor añadido a esa marca.

Para el vendedor la marca es un rendimiento extra, o un valor añadido, del que puede sacar partido a sus productos o servicios. Según el Derecho la marca es un activo intangible, es decir no es un bien material, pero tiene un valor monetario. Además la marca denota unos valores que adquieren fuerza a lo largo del tiempo que dura la marca.

Hemos hablado del valor de la marca, esto se conforma por varias dimensiones que deben de ser explotadas por los vendedores en las respectivas campañas de marketing. Estas cuatro dimensiones son: notoriedad, lealtad, calidad percibida y asociación de la marca. El uso de estas dimensiones creará en los consumidores sentimientos, y los sentimientos asociados a la marca es la mejor herramienta para “enganchar” a los consumidores.

El marketing de nostalgia

En los últimos años se ha venido promoviendo un marketing de nostaliga, que es aquel que usa temas y productos del pasado en las estrategias actuales, con el fin de despertar en los consumidores la añoranza de vivir sensaciones ya olvidadas con productos antiguos. Esto lo podemos ver con la reedición y venta de consolas ya desfasadas, pero que son un objeto de culto actual.

Personalmente pienso que el marketing de nostalgia cobra un valor especial en los productos alimenticios. Existen empresas que cada cierto tiempo sacan un nuevo producto con una receta antigua, con el fin de conseguir un pico de ventas, y pasado un tiempo retiran ese producto para dejarte con las ganas de que vuelva.

También existen empresas que explotan la tradición de la marca de una manera diferente. Estas empresas utilizan las recetas y medios de producción del pasado para conseguir el mismo producto siempre. Esto permite unir a generaciones tanto de fabricantes como de clientes, lo que es algo que realmente da valor a la marca.

Un ejemplo de empresa que mantiene la tradición en sus productos es la turronería Adelia Ivañez, una empresa que fabrica helados y turrones artesanos desde 1855 en Bilbao, con las recetas tradicionales de la cuna del turrón, Xixona. Esta empresa tiene cinco generaciones a su espalada, y se puede decir que sus clientes compran de generación en generación, ya que la marca adquiere un renombre muy importante.

Para finalizar diremos que la tradición de la marca, y el valor unida a ella, se adquiere con el paso del tiempo. Y para que este valor sea notorio se debe asociar la marca a unos valores que se reflejen en los productos que se fabrican, o en los servicios que se realizan.