Un emprendedor es una persona que asume un riesgo financiero para organizar una o varias empresas. Es un agente económico que reúne todos los medios de producción, innova y explota sus oportunidades en buscar de nuevos productos que cambien el mercado o incluso la sociedad, convirtiendo una fuente en un recurso.

La cultura emprendedora requiere de una serie de habilidades y destrezas que pueden ser aprendidas y que ayudan mucho a la hora de iniciar un proyecto autónomo: capacidad para asumir riesgos, responsabilidad, intuición, proyección, capacidad de reacción y de resolución de problemas, espíritu de innovación.

A nuestra sociedad actual le falta capacidad emprendedora, y ello se debe a un déficit en el modelo educativo, que fomenta poco la creatividad prefiriendo sujetos sumisos y dependientes.

Las bases de una educación emprendedora deberían establecerse desde la escuela primaria, fomentando valores como la confianza en uno mismo, la adopción de nuevos roles, el desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad, la innovación y la iniciativa personal.

Dentro del emprendedor existen distintos roles, no todos ellos necesariamente innovadores ni creativos, aunque sí con autodeterminación y asunción de riesgos.

Una alternativa al mercado laboral actual es el autoempleo, en el que la persona genera oferta de trabajo a partir de su ingenio, su capital y su esfuerzo, pudiendo convertirse en el futuro en un generador de empleo para más gente. Sin necesidad de emprender una nueva empresa, el autoempleado puede ofrecer la contratación de sus servicios por la calidad de su trabajo, honorarios o especialización de su tarea.

Por otro lado, el freelance es un trabajador por cuenta propia que desempeña su profesión a cambio del trabajo realizado, sin que ambas partes contraigan compromiso alguno para continuar colaborando juntos tras la realización del encargo. Es frecuente en las tecnologías de la información. El freelance tiene mayor libertad para escoger su horario laboral y mayor variedad en el tipo de trabajo a desempeñar, lo cual resulta ideal para las personas disciplinadas y creativas. Es importante establecer una buena comunicación con los clientes para evitar malentendidos y realizar una tarea satisfactoria para ambas partes.

El empleo freelance cuenta con una mayor retribución, pero carece de otros beneficios laborales como el seguro médico o prestación por desempleo, indemnización por enfermedad, jubilación… También ha de combatir contra la variación en los ingresos, por lo que ha de administrar bien su cartera de clientes y ser capaz de captar nuevos clientes.

El modelo social del freelance está cobrando relevancia social en los últimos años como trabajador de estatus superior al trabajador fijo, por su elevado grado de especialización, alto nivel de ingresos y libertad de horarios. Además, la tecnología actual hace posible contactar con un alto profesional cualificado a miles de kilómetros de distancia, y sin tener que pagar gastos de desplazamiento.

Acunor se dedicará a analizar estas profesiones liberales e innovadoras y a aconsejar a los nuevos y veteranos trabajadores que deseen estar a la última en cómo sirve la tecnología a los distintos modelos de empresa y trabajadores.

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